Claro que sí, soy un distraído y no desde ayer ya desde siempre. Me gusta imaginar cosas y me pierdo en mis pensamientos. No me importa esperar en una cola o matar el tiempo en estás clásicas situaciones cotidianas como esperando al autobús. La gente cree que tengo mucha paciencia, demasiada. Me cuesta llegar puntual, no tengo autodisciplina por tanto me cuesta mucho cumplir las cosas que me propongo. Olvido a menudo las cosas abstractas y también muy reales: fechas de nacimiento, llaves, alguna vez recogiendo la mesa metí los platos sucios en la nevera, etc.
Algunos amigos me dicen que no recuerdo lo que me dicen. En definitiva sin duda soy un distraído.
Pues, no estoy feliz con mi situación, en realidad no creo que nadie lo esté. Es verdad que seguramente estoy tan distraído porque le doy demasiadas vueltas a las cosas o porque me veo caminando en universos paralelos lejos de la realidad pero mientras estoy en la inopía mi vida real transcurre y no me es posible vivirla con plenitud.
¿Qué se puede hacer? pues lo primero que se me ocurre es ir a ver a un psicólogo y esperar lo que me dice. Esto no va a suceder porque no estoy dispuesto ir a un loquero, no me veo tan grave. Quizás eso sea el primer obstaculo a superar: no veo la gravedad de la situación. Desde luego que me da respeto la visión de verme en un futuro con alguna demencia o con Alzheimer.
Surcando un poco la red buscando soluciones me encuentro con un montón de internautas que comparten mi problema. Parece que ser distraído es una lacra muy extendida. Leo los consejos que les dan para ver si me encuentro con alguna pista. Algunos creen que vitaminas son una solución, otros recomiendan ejercicio mental. En realidad no creo que sea la solución de los problemas de nadie aunque no descarto que puedan ayudar. Muchos coinciden en que son problemas que nos atormentan los que nos secuestran temporalmente nuestra mente. Es muy posible pero esto tiene dificil solución esos problemas siempre estarán ahí de una forma o de otra, además todo el mundo tiene sus ansías y su problemas y no todos son igual de distraídos.
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| Autoretrato Pablo Picasso |
Un grupo, entre ellos un psicólogo, fija el problema en falta de concentración. Dicen que la capacidad de concentración se puede entrenar. Me parece una explicación buena que converge con mi problema porque experimento que cuando estoy en periódo de examenes me vuelvo mucho más distraído de lo que soy normalmente -que ya suele ser bastante. Conscientes de nuestros problemas de falta de concentración una solución muy típica de un ingeniero sería prevenir. Esta actitud va en la línea del más vale prevenir que lamentar. Es decir, si se que suelo llegar tarde a todos lados tengo que planear con antelación cuando salir de casa, antes de salir de casa recordar si llevo las llaves, tengo todos los aparatos apagados, etc. Trabajar con una agenda para potenciar la planificación y quitarle un peso a la memoria es otra buena idea. Creo que este blog que me sirve para desahogarme y no quedarme con todos mis problemas es otra buena idea que le quita peso a mi subconsciente. En otras palabras es necesario una higiéne emocional combinado con constumbres que nos hagan más metódicos. Ya, pero para mejorar no basta diagnosticar el problema. Incluso, como en este caso mio, si conocemos el camino que teóricamente nos lleva a la mejora de nuestra situación, aún queda mucho camino. Puede hasta que sea un camino que no conozca llegada, es decir, que hay que seguir esforzándose toda la vida para no volver a caer y volver a ser un alma de cantaro. Comparable con la lucha de los adictos, las drogas siempre seguirán ahí tentando y no existe el momento en que digamos estoy curado, siempre habrá una posibilidad de recaer y todo esfuerzo haya sido en vano. Puede que ayude imaginarse como uno va a ser: más vivo, más atento, más metódico. Grandes personajes de la historia nos puede guiar, por ejemplo me recuerdo que Gandhi cuando todos estaban llenos de preocupación por el estado de la nación, se fue a bañar una cabra, el Ché era famoso por su autodisciplina y su forma ordenada de hacer las cosas, Nelson Mandela tenía la costumbre - no sé si aún la tendrá- de levantarse muy temprano, hacer su cama y luego dar un paseo todas las mañanas y a lo que se refiere ser vivo sólo hay que ver la mirada innata de Pablo Picasso que también pintó el cuadro al principio de esta entrada. Tiene unos ojos que parecen captarlo todo, una presencia increíble. Y ¿cómo llegar hasta ahí? bueno creo el mejor camino es que no hay mejor camino o como dice Antonio Machado: Caminante no hay camino se hace camino al andar- menuda verdad, voy a hacer mi cama que es la hora de comer...